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Liderazgo femenino: hacer de la solidaridad internacional una estrategia económica

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Artículo original publicado en Le Devoir, 7 de marzo de 2026

La economía mundial atraviesa un período de fuertes turbulencias. Las tensiones geopolíticas están redefiniendo las cadenas de suministro, las prioridades presupuestarias se están ajustando y los mercados se fragmentan. En este contexto, una realidad se impone: las mujeres no están en la periferia de estas transformaciones; son motores económicos determinantes.

En todo el mundo, las mujeres estructuran empresas, sostienen cadenas de valor, innovan en contextos complejos y mantienen vivos los ecosistemas productivos. Sin embargo, su papel sigue estando subestimado en los debates económicos dominantes.Los reflejos de repliegue están ganando terreno. Producir más cerca puede fortalecer ciertas capacidades. Sin embargo, la solidaridad de una economía abierta no depende únicamente de la proximidad geográfica. Depende de la calidad de los vínculos que construye: cadenas de valor diversificadas, sostenibles, inclusivas y responsables. Y estas cadenas no se detienen en las fronteras. Con frecuencia se vuelven más sólidas cuando cruzan océanos, multiplican alianzas y distribuyen los riesgos.

En este clima de incertidumbre, una convicción se impone progresivamente: el desempeño económico ya no puede separarse de las trayectorias de desarrollo de los territorios con los que hacemos negocios. Para Canadá, una economía profundamente integrada en el comercio internacional, el desafío es estratégico. Cerrarse puede parecer protector a corto plazo. A largo plazo, la resiliencia y la competitividad dependen de la capacidad de diversificar socios comerciales y de construir alianzas económicas sólidas, capaces de combinar comercio con el fortalecimiento de los ecosistemas locales, aquí y en otros lugares. Esto implica reconocer que las dinámicas de desarrollo de los países del Sur global no son externas a los intereses comerciales canadienses. Cuando las pequeñas y medianas empresas se consolidan, cuando las cadenas de valor se vuelven más equitativas e inclusivas, cuando se amplía el acceso al financiamiento y a los mercados, las relaciones comerciales se vuelven más estables. Los riesgos disminuyen. La innovación circula con mayor fuerza.

En África, América Latina y Asia, numerosas mujeres emprendedoras están desarrollando modelos basados en la cooperación, la innovación, el arraigo comunitario y cadenas de valor más equitativas. En varias economías africanas, el auge de un emprendimiento estructurado, la integración progresiva de los mercados regionales y la aparición de nuevos polos de innovación revelan un potencial económico estratégico que sigue estando subestimado en los debates norteamericanos.

Como recuerda la senadora Amina Gerba: «Durante demasiado tiempo hemos considerado a África como una tierra de caridad. Es necesario cambiar la mirada. Mientras la mayoría de nuestros socios apuestan estratégicamente por África, Canadá sigue descuidando esta relación». Los datos confirman este desfase. Los análisis del Observatorio de la Francofonía Económica sugieren que Canadá dispone de un potencial comercial anual no aprovechado con África de aproximadamente 381,5 mil millones de dólares estadounidenses en exportaciones y 137,0 mil millones en importaciones. Sin embargo, hoy en día menos del 1 % del comercio de Canadá se realiza con el continente. Se trata de una señal estratégica también dirigida a las diásporas, que constituyen un puente natural entre nuestros dos espacios económicos, un recurso todavía poco movilizado para fortalecer intercambios mutuamente beneficiosos.

A ello se suma una gran ventaja demográfica: una población joven, dinámica y en rápido crecimiento, que constituye una de las mayores reservas de talento y fuerza laboral del mundo. Esta juventud, cada vez más formada, conectada y orientada hacia la innovación, está dando forma a nuevos modelos de negocio, acelerando la transformación digital y redefiniendo las cadenas de valor locales y regionales.

Estas dinámicas no son marginales ni periféricas. Constituyen una fuente de aprendizaje estratégico y participan en la recomposición de los equilibrios económicos mundiales. Los flujos de innovación ya no circulan en un solo sentido.

Sobre todo, estos enfoques responden precisamente a los desafíos que hoy preocupan a las empresas de Quebec: resiliencia de las cadenas de suministro, aceptación social y adaptación a las crisis climáticas y económicas. Las alianzas económicas más sólidas son ahora aquellas que se apoyan en ecosistemas empresariales diversificados, inclusivos e interconectados.

La iniciativa Mujeres Emprendedoras Solidarias, impulsada por CECI, se inscribe en esta lógica. Al fomentar un mentorazgo recíproco entre emprendedoras de Canadá, África, América Latina y Asia, el programa crea puentes de negocios concretos. Cada participante es a la vez mentora y aprendiz. Esta reciprocidad transforma la cooperación en una palanca económica: apertura de mercados, diversificación de socios e innovación compartida.

Estas experiencias revelan una verdad a menudo subestimada: la solidaridad internacional no es una postura moral, sino una estrategia económica. Diversificar las alianzas, aprender de modelos desarrollados en contextos complejos e integrar prácticas más inclusivas y sostenibles fortalece la capacidad de innovación de las organizaciones y de las pequeñas y medianas empresas. En un mundo marcado por la inestabilidad geopolítica y económica, estas alianzas se convierten en una ventaja competitiva.

Esta reflexión continuará durante el panel con la senadora Amina Gerba, «Liderazgo femenino en 2026: ¿aceleración o retroceso global?», el 18 de marzo de 2026, en el marco del Gala del 15.º aniversario de Gouvernance au féminin, en colaboración con CECI. Allí la cuestión no será simplemente si el liderazgo femenino avanza o retrocede.

La verdadera pregunta será más ambiciosa: ¿sabremos reconocer y apoyar plenamente el liderazgo femenino como una fuerza capaz de construir alianzas económicas sólidas, locales e internacionales, y de transformar las tensiones actuales en oportunidades compartidas?

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Cet article est rédigé dans le cadre du Programme de coopération volontaire du CECI réalisé en partenariat avec le Gouvernement du Canada.

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