Récit de changement

Jeannine: de una extrema precariedad a cosechar dignidad

Ruanda

16 años... es demasiado joven para tener un hijo. Es demasiado joven y también está muy mal visto. Las madres adolescentes que viven con esta realidad se convierten instantáneamente en marginadas en la sociedad, incluso ante su propia familia. A pesar de que la mayoría de ellas nunca deseó esta situación...

Mi nombre es Jeannine Umuhoza y su historia es también la mía. Cuando los míos me rechazaron al nacer mi hijo, me invadió un sentimiento de desamparo y abandono que me consumía por dentro. ¿Cómo iba a sobrevivir? ¡Y además con un recién nacido! En Ruanda, los recursos son escasos para mujeres como yo. Muchas tienen que abandonar sus estudios para cuidar al hijo que les fue impuesto, y algunas incluso llegan a sufrir una grave angustia psicológica. Yo también estaba al borde de un abismo amenazante. Sin dinero, sin recursos, sin apoyo, sentí resentimiento hacia ese niño cuya llegada alteraba por completo toda mi existencia. Y sin embargo, era mi hijo... una parte de mí no podía evitar amarlo, una parte de mí quería darle lo que necesitaba.

Nunca perder la esperanza

Este período tan difícil empezó a aclararse el día en que me acerqué a las organizaciones SaferRwanda y el CECI. Unos voluntarios me explicaron entonces que podría beneficiarme de un acompañamiento integral que incluía capacitaciones en prácticas ambientales, emprendimiento, educación financiera, así como apoyo psicosocial y parental al participar en el proyecto Women for Clean and Green Circular Business Model. Esta oportunidad reavivó mi esperanza y me entregué a ella con toda la voluntad de la que soy capaz. ¡Asistí a cada sesión de formación, me involucré en las actividades grupales e incluso gané liderazgo! Para mí, esta era mi oportunidad de salir adelante y tenía que aprovecharla sin dudarlo. Aprendí a generar ingresos gracias al compostaje y al cultivo de hongos, lo que mejoró la confianza en mí misma y en el futuro.

Este período tan difícil empezó a aclararse el día en que me acerqué a las organizaciones SaferRwanda y el CECI. Unos voluntarios me explicaron entonces que podría beneficiarme de un acompañamiento integral que incluía capacitaciones en prácticas ambientales, emprendimiento, educación financiera, así como apoyo psicosocial y parental al participar en el proyecto Women for Clean and Green Circular Business Model. Esta oportunidad reavivó mi esperanza y me entregué a ella con toda la voluntad de la que soy capaz. ¡Asistí a cada sesión de formación, me involucré en las actividades grupales e incluso gané liderazgo! Para mí, esta era mi oportunidad de salir adelante y tenía que aprovecharla sin dudarlo. Aprendí a generar ingresos gracias al compostaje y al cultivo de hongos, lo que mejoró la confianza en mí misma y en el futuro.

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