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En el sur de Haití, el proyecto PARSA, implementado por el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural (MARNDR) con el apoyo del Banco Mundial, contribuye activamente al fortalecimiento de la seguridad alimentaria y de la resiliencia agrícola. A través de apoyos técnicos e insumos adaptados, miles de productoras y productores mejoran sus prácticas, aumentan sus rendimientos y fortalecen de manera sostenible sus medios de vida.
El Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural (MARNDR) implementa en distintas regiones del país el proyecto Agricultura Resiliente para la Seguridad Alimentaria (PARSA). Financiado por el Banco Mundial, este proyecto se estructura en varios componentes, entre ellos el titulado « incentivos para la producción vegetal », implementado en el sur durante un período de 30 meses (22 de agosto de 2024 – 21 de febrero de 2027) por el consorcio Alliance Agricole Internationale (AAI), que reúne a CECI, SOCODEVI y UPA Développement internacional.
Hasta la fecha, 7 570 productoras y productores, de los cuales el 55 % son mujeres, han participado en las comunas de Les Cayes, Torbeck, Camp-Perrin y Maniche. Estas acciones contribuyen al fortalecimiento estructural del sector agrícola y de la seguridad alimentaria nacional.

Este componente del proyecto busca, entre otros objetivos, mejorar la disponibilidad de alimentos en los hogares participantes, aumentar la producción de alimentos nutritivos mediante la adopción de prácticas agrícolas mejoradas y resilientes, y fortalecer la capacidad del Estado haitiano para responder de manera rápida y eficaz a las necesidades de los hogares agrícolas.
Gracias a paquetes técnicos adaptados (arroz, maíz, maní, agroforestería y cultivos hortícolas), las y los productores logran mejorar sus rendimientos, diversificar sus sistemas de cultivo y adoptar prácticas más eficientes y resilientes.
Las intervenciones combinan el acceso a insumos estratégicos y de calidad, el fortalecimiento de capacidades técnicas y la gestión óptima de las parcelas. Este enfoque integrado permite aumentar la productividad y, al mismo tiempo, reforzar las capacidades locales para responder a los choques agrícolas.
